El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, de alta incidencia en regiones cálidas y húmedas. Reconocer la evolución de la enfermedad y diferenciar la fase febril de los signos de alarma es determinante para evitar complicaciones graves.
Fase febril inicial
Tras el periodo de incubación, el cuadro suele manifestarse de forma repentina con fiebre alta (mayor a 38.5°C), acompañada de dolor de cabeza intenso, dolor retroocular (detrás de los ojos), dolores musculares y articulares, y en ocasiones, erupciones cutáneas. Durante esta etapa, la hidratación oral constante es la medida ambulatoria principal.
Signos de alarma que requieren atención inmediata
Generalmente, entre el tercer y el séptimo día, cuando la fiebre comienza a ceder, el paciente entra en la fase crítica. Es en este lapso donde pueden presentarse síntomas de gravedad:
- Dolor abdominal intenso y continuo.
- Vómitos persistentes (3 o más en 24 horas).
- Sangrado de encías, nariz o en heces.
- Fatiga extrema, somnolencia o irritabilidad.
- Acumulación de líquidos en extremidades o abdomen.
Ante la presencia de cualquiera de estas manifestaciones, se debe acudir de inmediato a un área de urgencias médicas y evitar la automedicación, especialmente con antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o la aspirina, que incrementan el riesgo de hemorragia.



